Últimos días de la exposición ‘A la luz de la seda’, en el Lázaro Galdinao

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C. Linares.- El Museo Lázaro Galdiano de Madrid, ubicado en el número 122 de la calle Serrano, acogerá hasta el próximo 4 de octubre la exposición ‘A la luz de la seda’, en la que podrán verse los tejidos e indumentarias realizados en la España musulmana y especialmente en el reino nazarí de Granada, expuestos desde el pasado 20 de junio.

Fragmento de la capa de San Valero – MLG

El proyecto, que también incluye una muestra en el Museo de la Alhambra y un libro con los catálogos razonados de las colecciones textiles de ambos museos y una selección de obras del Instituto Gómez Moreno de la Fundación Rodríguez Acosta, cuenta con un audiovisual interactivo con un mapa de la localización en la península de los restos textiles de ese periodo en una treintena de instituciones, imágenes con tecnología gigapixel de los textiles y un documental sobre el único telar de tiro hispanoárabe que se conserva en el mundo y se encuentra en la ciudad de Fez: Dar-al-tiraz.

La Alhambra fue el centro productor de referencia, a pesar de que sus fondos procedan del mercado del arte de los siglos XIX y XX.

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Y la Fundación Gómez Moreno, a través de su colección, ofrece la visión y el modo de trabajar del que fue el primer estudioso español de esta materia, quien además fue el afortunado descubridor de las tumbas reales del monasterio de Las Huelgas.

El Museo Lázaro Galdiano, creado por un coleccionista erudito de los siglos XIX y XX, aporta la valoración estética de las obras y la sistemática búsqueda de los restos hasta conseguir una de las colecciones más importantes.

Retazos y jirones de una cultura

Hoy sólo quedan fragmentos, retazos y jirones de las exquisitas y delicadas piezas creadas por la cultura hispanomusulmana, vestigios de un espléndido pasado. Son documentos históricos que sirven para ayudarnos a reconstruir la historia de lo que antaño fueron suntuosas prendas para vestir, cubrir, adornar, resguardar e identificar a los individuos y también para delimitar los espacios en los que transcurría su vida haciéndolos confortables, jugando con la luz y agradando a la vista.

Estos tejidos fueron utilizados por las diferentes civilizaciones que ocuparon la Península entre los siglos VIII y XVI y sirvieron de vehículo de comunicación cultural como ninguna otra de las llamadas artes industriales. Los restos que se conservan son muestras de aquellos que utilizaron los monarcas, la nobleza y el clero, tanto cristiano como musulmán; formaron parte de ajuares funerarios de personajes ilustres, fueron envoltorio de reliquias o enseñas militares y hasta botín de guerra u objeto de regalo para embajadas.

* Ver los tejidos que se exponen en Serrano 122

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