Cocido madrileño para combatir la crisis que cerró el Cañas y tapas de Jorge Juan

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G. Bravo- Los vecinos de la calle Jorge Juan cuentan desde este viernes 4 de febrero con un nuevo restaurante, Casa Maravillas, abierto con la intención de rescatar la tradición de comer cocido instaurada por el mítico Casa Puebla, el mesón que ocupó durante un siglo, hasta hace apenas dos años, el local del número 54 de dicha calle.

Desde que fuera fundado en 1900 por Cayetano Puebla hasta el 2009, la cervecería Casa Puebla acogió a miles de clientes que gustaban de lo castizo, el buen comer y el buen beber y los toros, afición de sus dueños y parroquianos que se evidenciaba a través de los detalles de sus paredes y se sentía en las conversaciones.

Calidad y buen precio; bueno y barato

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“Precioso comedor y excelente cocido”, se podía leer entre las críticas gastronómicas de la época. “Un potaje para chuparse los dedos”, alababa el diario ABC en el año 2000. “Calidad y barato. 1000 pesetas. Garbanzos, espinacas, bacalao… Y los viernes, plato del día”.

La larga vida de más de un siglo de Casa Puebla se apagó hace poco más de un año y medio, fecha en la que la cadena Cañas y tapas se hizo con este local con una ubicación tan estratégica, haciendo esquina entre las calles Jorge Juan y Príncipe de Vergara, a escasos del Retiro.

Herencia de peso

Pero la afamada cadena de cervecerías erró en la ubicación. Quizá el elevado listón dejado por Casa Puebla se lo puso difícil, quizá el choque de modernidad con tradición no acabó por convencer a los vecinos del barrio y a los que, buscando el Casa Puebla, se encontraban con el Cañas y Tapas y con la consiguiente decepción del viaje en balde.

Así, la nueva cervecería restaurante que allí se ha abierto, de nombre Casa Maravillas, respetando el primer nombre del local original (Casa Puebla), tiene un doble reto: nacer sobre un restaurante que marcó historia y hacerlo en plena crisis, con el conocimiento de que quien probó suerte antes, murió en el intento.

Los nuevos dueños han pretendido conservar la esencia añeja del local para dar la sensación de que Casa Puebla nunca cerró; conserva incluso el suelo original, con un baldosado de más de cien años.

En el primer fin de semana de su apertura los clientes llenaban la barra del piso cero y la cocina empezaba a funcionar en la planta baja, que todavía no olía a cocido, pero que sí lo hará a partir del lunes, día en que comenzarán a marchar los menús del día y el menú fijo, que consistirá en un cocido madrileño de tres vuelcos: sopa, verduras y garbanzos y, por último, carnes. Lo servirán camareros vestidos según marca la hostelería al uso pero con detalles de chulapos que recuerdan al viejo Casa Puebla, su mentor, su inspiración y su futuro.

Fotos: Zonaretiro.com

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