R. Ricoy Olariaga.- Llevo unos cuatro años haciendo fotos por las calles de Madrid, me considero un “fotógrafo callejero” me parece un género interesante pues aparte del valor artístico que puedan tener las fotos hechas en la calle, con el tiempo van cobrando un valor histórico y sociológico insustituible.

Trabajo con una cámara con una lente fija de 28mm, no me quiero detener mucho en asuntos tecnológicos ya que no son importantes, simplemente lo digo porque una focal fija de ese angular determina dos aspectos básicos de mi trabajo: el estilo y la ética. Un 28mm normalmente abarca a los personajes y a su contexto, también te obliga a situarte realmente cerca de lo que quieres fotografiar, hay una cercanía obligatoria que también te acerca emocionalmente al sujeto. Tienes que caminar con él y realmente “estar allí”. Cada uno es muy libre de hacer lo que quiera, pero para mí la fotografía callejera hecha con un zoom potente desde la acera contraria, aparte de ser estéticamente muy poco interesante me parece éticamente reprobable, lo mas parecido a un safari urbano que podemos ver (no por casualidad estos sujetos suelen llevar aparatosos chalecos y a veces hasta sombreros de la marca de sus cacharros fotográficos). No sé quien dijo que para saber si una foto callejera era buena tenías que poder oler la calle cuando la vieras. Eso es lo que modestamente intento en mi trabajo.

Procuro tener cariño y respeto a mis sujetos, al fin y al cabo ellos son los que hacen la foto, no me suelo detener en detalles escabrosos o que denigren a la persona, hay un algo que dispara mi necesidad de hacer una foto, puede ser una estética llamativa u original, lo que está haciendo en ese momento, una interacción curiosa, una postura interesante, pero normalmente es todo muy rápido e instintivo.

En mi fotografía callejera puedo distinguir dos ramas principales, fotografías de “bodegones urbanos”, vallas, paredes, texturas, etc que me interesan por la fuerza estética que pueden llegar a tener los objetos cotidianos y por otro lado las fotos de personas.

Mis fotógrafos favoritos del género callejero son: Daido Moriyama, Vivian Maier, Anders Petersen, Garry Winogrand y Ricardo Cases.

Podéis ver mi libro Raw Street, (y comprarlo, claro 😉 aquí: http://www.blurb.es/b/1403802-raw-street

Mi flickr: http://www.flickr.com/ricoy

Facebook: https://www.facebook.com/rafaelricoyfotografia/

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