“El Opus nos quiere desahuciar de la joyería para abrir su librería Troa”

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L. torres.- Es el tercer que cuelgan sobre la entrada de su joyería alertando de lo que ellos creen que es una injusticia. Los dos anteriores venían a decir lo mismo: “El Opus desahucia a una familia numerosa”, la formada por María García, su marido José Manuel González, dueños de Narváez Joyeros, y sus cuatro hijos, uno de ellos afectado por síndrome de Down.

Su pecado: que su casera donase sus bienes al Opus Dei antes de morir. Entre ellos se encontraba un bloque de apartamentos de Narváez, con sus respectivos locales, uno de los cuales, el ubicado en el número 19, fue alquilado por este matrimonio en 1998 con carácter “indefinido”.

A la muerte de la dueña del mismo, Concepción Julia Prada Tortuero, el local alquilado por los González-García quedó en manos de la Fundación Tajamar, defensora de la familia y la infancia, adscrita a la obra de Escribá de Balaguer, y los responsables de ésta, cuatro años después de la defunción de la anciana, enviaron un burofax a la familia instando a que abandonaran el local a fecha del 1 de enero de 2010.

José Manuel González

La Fundación quería que ellos, así como los otros alquilados en los locales de los bajos y los del primer piso, para vender el edificio a la cadena de librerías Troa, también vinculada al Opus Dei, que estaría a la espera hasta que el bar Silma llegue a un acuerdo con Tajamar y se resuelva el litigio emprendido por Narváez Joyeros tras la demanda de desahucio, que perdieron en primera instancia el pasado 6 de octubre al referirse el juez a la ley de arrendamientos de 1994.

José Manuel González ha explicado a ZonaRetiro.com que el hecho de que hayan tenido que alquilar el local de Narváez 5, para instalar allí otra joyería, se debe a la posibilidad de que la Audiencia Provincial vuelva a fallar a favor de la Fundación Tajamar, que les desalojaría de inmediato.

 

Fotos: zonaretiro.com

 

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4 Comentarios

  1. Es una vergüenza lo que han hecho con esta familia,que aparte de numerosa una de las hijas tiene síndrome de donw (aprovecho para decir que en la joyería venden unos colgantes de un monigote en plata para la Fundacion prodis que es a la que … pertenece la niña que son monismo para regalo y para una misma) y todo para el Opus abrír una librería!!! esta es la caridad que predican??? este es el amar al prójimo??? en fin…UNA VERGÜENZA!!! espero que vendan tantos libros como cosas vende la joyería…a mi desde luego sabiendo de que palo van y teniendo la cada del libro un poco mas delante no me van a ver el pelo!!!

  2. Desde luego yo tampoco compraré ni un sólo libro en esa librería. Me parece una chulería grande, con tantos locales vacíos como hay hoy en Madrid… Está la Casa del Libro a 50 metros y El Corte Inglés a otros 50m así que los libros para ellos. ¡¡¡Animaros e ir a ver los monigotes de la fundación Prodis!!! Si compráis uno (no son caros) hacéis un bien a la fundación que es a beneficio de los Sindrome de Down. ¡¡¡si tenéis que hacer un regálo quedáreis de maravilla!! Y si queréis regalar un Libro que no sea en la librería del Opus Dei

  3. Qué bien, qué ilusión, una hermosa, a la par que beatífica librería para que nos lustre (que no ilustre) el cerebro con la magna obra de Dios y del mayor de sus discípulos, San Josemaría. No es que yo fuera cliente de la joyería, más que nada, porque no es mi estilo, pero las injusticias son las injusticias y, con el agravante de que quienes las cometen son hijos del Señor, ésos que prometen lo de que no quieren para los demás lo que quieren para sí mismos y bla, bla, bla…

    De no ser porque eso es una tragedia para una familia, sería para mondarse de risa. Unos hijos de Dios para evangelizar en el barrio de Salamanca. Yo, sus libritos no los quiero ni para papel higiénico (porque raspan) y su mensaje es hipócrita, vil y miserable. Si su santo patrón era tan mala persona, qué habrá de esperar de sus acólitos que irán, además, degenerando más y más su ya degenerado mensaje.

    Jamás compraré nada en la librería Tajaleches ésa. Que se vayan al infierno, que se vayan con su amado Ratzinger, todos de la mano, a adorar a su señor Don Dinero que es al único al que siguen con verdadero interés. ¡¡¡Menuda gentuza!!!

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