‘El camino de hierro’, la vida y obra del creador del ‘Barrio de Salamanca’

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Zonaretiro.- El escritor Juan González Solano acaba de publicar una novela sobre la vida y legado del José de Salamanca y Mayol, el ‘Marqués de Salamanca’, pionero empresario y magnate del ferrocarril, creador del emblemático barrio madrileño, donde 131 años después de su muerte, el precio del metro cuadrado es uno de los más caros de Madrid. Titulada ‘El camino de hierro’ retrata la vida de este hombre que nació a mitad del siglo XIX en plena crisis europea y en un Madrid “muy aldeano”. Un hombre melómano y megalómano.

portada-camino-hierro_grandeGonzález Solano centra el argumento de su libro en las andanzas políticas, empresariales y culturales de este “ciudadano del mundo”, que concibió el barrio bautizado con su nombre a imagen y semejanza del bulevar del ‘faubourg’ Saint-Germain de París impulsado por el barón Haussmann.

Salamanca, que creó un banco -el Banco Isabel II, germen del futuro Banco de España- cuando no había bancos, primer gran inversor de Bolsa de España, adelantado del ferrocarril “cuando no se sabía lo que era” y mecenas de la ópera era, en resumen, un tipo de “obras gigantescas”, explica González Solano.

Y entregó “con alma entera” al nuevo barrio la última parte de su vida para ensanchar la ciudad de Madrid, que entonces se acababa en Cibeles, hacia el norte y hacia el este, con un diseño “condicionado”, apunta el autor, por el plan del urbanista Castro.

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Salamanca edificó primero su palacio, en la zona de Recoletos -hoy sede de la Fundación BBVA- y con una huerta detrás, y compró “una barbaridad de terrenos”.

El marqués pensó siempre en un barrio “de élite, elegante, fastuoso” y la recta final de su vida fue una contrarreloj contra un mapa de damero, el que marcó el crecimiento de la que es hoy la zona más exclusiva de Madrid.

En la recta final de su vida echaron a andar las construcciones al este de Recoletos: en primer lugar, la calle Serrano, que nació como Bulevar Narváez -nombre del mandamás de la época ordenado por el Ayuntamiento- y que con el cambio de régimen posterior a la caída de Isabel II, con Narváez ya en la tumba, tomó su actual denominación.

Otro hito del barrio naciente fue el levantamiento, en 1874, de una plaza de toros precedente y de estilo similar a Las Ventas ubicada en la zona que hoy ocupa el Palacio de los Deportes.

A su muerte, en 1883, el barrio constaba de diez calles transversales y no había pegado el estirón hacia el norte del que alardea hoy porque Salamanca se encontró con una época muy mala en la que nadie compraba porque la crisis se llevó todo por delante e importaba más el hambre.

De este modo, el marqués «se empeñó, vendió todo lo que tenía y murió sin nada», expone González Solano, enamorado del carácter novelesco de un hombre que además fue ministro, jefe de gobierno en funciones y conocido de todo el mundo por su estilo de vida de ‘bon vivant’, pero del que “quedaron muchas cosas”.

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