Soleado, o ¿por qué hay todavía cuentas opacas?

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J. E. Villarino*.- No, no es algo que tenga que ver con la meteorología abrasiva que nos asola estos días. Se trata de algo en lo que la naturaleza no tiene culpa alguna, sino que se refiere al nombre de una cuenta cifrada que algunos, bastantes, ricos, banqueros, políticos, autoridades máximas, medianas y de otro jaez, así como otros pillos de cuello blanco de este país, disponen en Suiza, administrada por el broker señor Fasana.

LAVADO-DE-DINERO

La cosa viene a cuento cuando, miren por dónde, la Policía española en comisión rogatoria a la sede de este señor por el caso Gürtel, descubre una carpeta que sorprende a un inspector y que lleva el nombre de “Soleado”. Cuando iba a abrirla, el educado y diplomático broker, se dirige muy excitado a él diciéndole: “si le enseño esa carpeta, hunden España”. Nada más y nada menos, algo que el asombrado policía nunca podría sospechar que en esa carpeta están las cuentas y los entresijos de las fortunas de más de tres o cuatro docenas de evasores españoles de alto y altísimo copete, en una cifra estimada en más de 15.000.000.000 de euros.

Los datos que los policías recaban de lo poco que les enseñó el tal Fasana a los polis españoles están perdidos por algún cajón del ministerio del Interior y, oficialmente, nada más se sabe del caso, a pesar de la solicitud de las fiscales del caso que han solicitado información sobre esta cuenta tapadera de evasión de capitales y vaya ud a saber de si de blanqueo de capitales.

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En una de sus muchas visitas a España para hablar con sus clientes, este señor, que le llevaba o lleva las cuentas al señor Bárcenas fue detenido por el Grupo XXI de la Sección de Blanqueo de Capitales de la Brigada de Delincuencia Económica y Fiscal de la Policía Judicial en Barajas, ante la que cantó la Traviata y conducido ante un tribunal, que lo puso de patitas en la calle, al poco rato. ¿Por qué? Eso nos gustaría saber certeramente, aunque nos lo imaginamos.

Hasta ahora no hemos descubierto nada nuevo: en los medios financiero-institucionales-aristocrático-políticos-mediáticos-del corazón y demás expresos europeos, este señor es más conocido que “La Chelito” entre los viejos verdes de la revista de antaño. Y quizá también sea conocido de algún viejo verde, muy conocido e importante.

Visto lo visto, la Hacienda Pública, que no aclara sus sospechosos errores, mira para otro lado; los políticos silban y miran al cielo a ver si escampa, aunque no llueva; los tribunales, quietos parados, como si no fuese con ellos, ni tuvieran nada que ver con este asunto. Mientras, las altas instituciones defraudan, los banqueros nos saquean, los políticos roban a manos llenas, y los jueces, nuestro último amparo y esperanza de justicia están teledirigidos por cuatro migajas de poder y cuatro cargos devaluados por la ignominia de algunos de sus ocupantes. Vaya panorama.

O estos señores con cuentas opacas desfilan caminito de Jerez, que se dice, y se sabe quiénes son y cuánto han defraudado, dinero que todos nosotros tenemos que reponer de nuestro bolsillo, para cubrir su enorme agujero fiscal, o yo estaré llamando a la insumisión fiscal. No nos queda otra, ya está bien, ya está bien.

PD/ Como se decía: cuando este artículo ya estaba en galeras, el domingo nos desayunamos con la entrevista del director de El Mundo con el señor Bárcenas, un mes antes de entrar en prisión, en la que no desvela algo que no supiéramos o imagináramos. ¿Va a resultar ahora que este señor es el dueño único de un fortunón? Otro día hablaremos de este señor y del gobierno, que dirían los geniales Tip y Coll.

* José Enrique Villarino es economista y consultor, especialista en Transporte, y miembro del Foro del Transporte y el Ferrocarril (FTF).

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