Complejo de superioridad

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J. A. Aguilera*.- El martes 18, el Pleno de la Junta Municipal del distrito de Salamanca de Madrid comenzó con una cierta normalidad, aprobándose el acta anterior y refrendando el cambio de portavoz y la nueva vocal vecina de IU. A renglón seguido, un grupo de activistas sociales realizamos un acto de protesta en defensa de la sanidad pública, en el que participamos miembros de las asociaciones de vecinos, 15M y hospital de la Princesa. Se formó un letrero de “Sanidad pública”, lema que se coreó durante unos minutos, tras lo que mayoritariamente se abandonó el salón, para evidenciar la separación entre el poder político y los ciudadanos.

El Concejal-Presidente, Martínez Vidal, tildó de “ridículo” el acto de protesta. Con sorna, aludió a la salida de los manifestantes fuera del pleno como indicativo de su poco interés por la cosa pública y repitió hipócrita aquello de que no se está privatizando la sanidad. Luego prosiguió el Pleno con propuestas de la oposición. Veamos las respuestas del PP, que como todos saben, tiene mayoría absoluta y marca las aprobaciones o no de las mociones.

Momento en el que los vecinos sacan sus pancartas - Foto: AAVV Goya-Dalí
Momento en el que los vecinos sacan sus pancartas – Foto: AAVV Goya-Dalí

El PSOE, intentando amoldarse a la situación, hizo propuestas de distinta índole y calado. La primera fue hacer una especie de comisión conjunta de los distintos partidos para ver los problemas de acceso de alimentos que pudieran pasar personas del distrito, canalizando incluso vía Cáritas las ayudas. Ni siquiera bajo esos parámetros el PP aceptó tan cual la proposición, exigiendo que se pasara por el Consejo Territorial y se tratara el tema en la permanente de Servicios Sociales para que intervinieran “los expertos”.

Una segunda moción, relativa al incremento de presupuestos sociales detrayéndolo de partidas de arreglos en ciertas dependencias municipales, se desmontó arguyendo que la proponente del PSOE había entendido mal el boletín oficial. Les faltó reírse.

No cejó la izquierda en su empeño evolutivo, y defendió la instalación de contenedores de aceite usado en los portales, con la correspondiente campaña de sensibilización, para reducir el coste de depuración por esta causa. El PP se remitió a los puntos limpios actuales, tanto el fijo como los móviles, aunque los amos/as de casa tengan que hacer un par de kilómetros con la botella de aceite usado. Eso sí, salvo la distancia exacta del punto limpio, hubo una catarata de datos, horas y servicios para vestir la negativa.

La última proposición del PSOE sufrió una suerte amarga. Era para que  una compañía eléctrica cambiase postes en mal estado. El PP aceptó, no sin regañar al ponente porque se trataba de un asunto técnico y habría tardado menos en informar a los encargados. Telepáticamente se leía “torpe, que eres un torpe, tanto trabajo para nada”.

UPyD no sufrió mejor destino. Intentó sacar adelante el apoyo de la Junta a un servicio municipal de apoyo a las personas en riesgo de desahucio. El PP, tras argumentar la inutilidad del mismo, porque en Valencia lo tienen y han tratado pocos casos y resuelto muchos menos, a pesar del gasto que comporta, dijeron que no procedía tratarlo allí, que se pase al pleno central del ayuntamiento. No sin antes jurar que harían lo que fuese por evitar un solo desahucio.

En definitiva, la realidad es que el PP es un muro contra el que chocan los mejores esfuerzos de la oposición, por muy justos, razonables, factibles y documentados que estén. En el mejor de los casos, el PP siempre saldrá con una rebaja, con una contrapartida o con una distorsión del sentido original. Por lo general, ni eso; el rodillo popular viene acompañado sistemáticamente de prepotencia, soberbia, desprecio y afán de humillar, ejerciendo un dominio tiránico. Una semilla que algún día dará sus frutos.

* Juan Antonio Aguilera es miembro de la Asociación de vecinos Goya-Dalí.

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6 Comentarios

  1. Lo que aquí está claro es que el ciudadano no pinta NADA. Si hubiera algo interesante que escuchar, tenga por seguro que todas esas sillas que se aprecian vacías en la foto estarían llenas. Es lo que consiguen las mayorías absolutas.

  2. Lo que aquí está claro es que este artículo está escrito con un objetivo claro, faltar a la verdad.
    Pero no merece ni un segundo más de mi tiempo.
    Lo que sí no está tan claro es dónde estaban estas personas que ahora tanto escriben cuando se estaban comentiendo todas las barbaridades que se estaban cometiendo, dónde estaban los sindicatos, dónde estaban los que hoy tanto defienden a los más necesitados, es una verguenza.

  3. Catalina, vuelve usted a acusar de mentir a un articulista de este diario. Vuelve a tirar la piedra y esconder la mano. ¿Cómo que no merece más de un segundo de su tiempo? No se debe acusar a alguien de faltar a la verdad, sin decir a qué verdad está faltando.

  4. Hombre, lo que este señor tilda de “activista social” en otros tiempos se llamaba revolucionario, ácrata o agitador, popr no usar términos mas duros. Si a “dar la nota” se le puede llamar defender algo o representar algo, éste algo no merece mas que la palabra usada por el concejal, ridiculo; o grotesco, o extravagante, como quiera llamarlo. Las ideas se defienden con argumentos, no con actitudes de desafío o con el respaldo de unos cuantos vociferantes, sino con programasd electorales y votos. Salvo, claro está, que a ciertas personas no les vaya la democracia porque sus preferencias políticas no obtienen la mayoría, y claro, es mas fácil ser outsider y agitador que construir argumentos y hacer política. Cada uno es cada uno y cada uno hace lo que quiere, pero al menos no nos lo vendan como un logro. Por favor.

  5. Ójala tuviéramos más “agitadores” como estos dignos vecinos que dedican su tiempo a reivindicar derechos de todos los ciudadanos como la sanidad pública que están vendiendo. Muchos sabemos lo que significan en el actual sistema las juntas municipales de distrito: Son en sí mismas una pantomima y una estafa de los derechos ciudadanos y vecinales, aunque a menudo se llenen la boca con la palabra democracia. Necesitamos menos grandes discursos y más pequeños gestos, como el de estos vecinos.

  6. Todos estos sueldos nos podríamos ahorrar ya que todo se remite a otras instancias o a técnicos.¡Que no roben sueldo a los funcionarios que son los que hacen el trabajo!

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