Así es el Centro de Acogida San Isidro, que cumple 75 años

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F. Mollá.- Abierto en 1943, el Centro de Acogida San Isidro que ahora cumple 75 años atiende cada día a 268 personas sin hogar.

De las 268 plazas con las que cuenta el centro, 177 son para hombres y 91 para mujeres.

 

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A las 268 personas que diariamente duermen allí hay que añadir las 60 personas que se benefician a diario del programa de manutención, aseo, enfermería/botiquín y que en la noche se marchan a dormir a una pensión u otro alojamiento.

1.104 plazas en total en toda la ciudad

Las citadas 268 plazas para pernoctar de este centro suponen el 26% del total de la capacidad de acogida de la red municipal, que dispone en total de 1.104 plazas de acogida distribuidas en los diferentes dispositivos públicos.

A ello hay que añadir la aportación de la iniciativa social como el Albergue de San Juan de Dios, Cáritas de Madrid, Centro de Acogida de San Martin de Porres, Asociación Realidades y voluntarios de Solidarios para el Desarrollo.

La plantilla está compuesta por un equipo multidisciplinar de 130 profesionales entre psicólogos, trabajadores sociales, médico y auxiliares de servicios sociales.

885 personas atendidas en 2017

El Centro de Acogida San Isidro atendió a 885 personas (70,73% hombres y 29,27% mujeres) en 2017.

La mayor parte de los acogidos tienen edades comprendidas entre los 36 y 55 años (42,89%), siendo la media de 44 años.

Casi la mitad son inmigrantes

Como sucede en el resto de los centros de atención, destaca la importante presencia de inmigrantes (el 45,57%) y algunos de ellos requieren una atención más específica por presentar algún grado de dependencia.

La soledad constituye un factor definidor de este grupo social. Más del 61% de las personas acogidas son solteras y un 33% están separadas, viudas o divorciadas.

Alcoholismo y drogodependencia

Las personas sin hogar presentan, en muchos casos, problemáticas añadidas que hacen aún más difícil la intervención, tales como el alcoholismo, el trastorno mental y la drogodependencia.

Esos factores han determinado la puesta en marcha de programas específicos. Otro rasgo habitual en este colectivo es la resistencia a participar en programas de intervención, debido a sus circunstancias personales de desarraigo, soledad… Por eso en el CASI se desarrollan programas de baja exigencia y reducción de daños físicos y psicológicos que les aportan una mínima calidad de vida para, posteriormente, en los procesos de acompañamiento social, acceder a otros programas más intensivos de intervención.

La red municipal de atención a las personas sin hogar ha experimentado a lo largo de los últimos años un importante crecimiento. Cuenta con recursos que desarrollan su labor desde la propia calle (Samur Social); dispositivos de baja exigencia con un criterio de intervención muy flexible y dispositivos de acogida con programas de alojamiento e intervención psico-social. A ellos se suman los recursos complementarios al alojamiento como talleres de inserción social y laboral y otros similares.

 

 

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