Todo llega por Navidad, alunizajes incluidos

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B. Hernández Abreu*.- Las estadísticas confirman que con la llegada de las fiestas navideñas el aumento en los hurtos y robos es creciente, tanto en comercios como a ciudadanos. De los delitos contra el patrimonio, los robos y los hurtos son los más alarmantes socialmente hablando, independientemente de los medios empleados para cometerlos.

Los alunizajes, como el ocurrido el pasado 26 de octubre en Diego de León, son una modalidad de robo con fuerza en las cosas, y no constituyen en sí un tipo delictivo diferente. Están tipificados en el artículo 238.2 del Código Penal “rompimiento de pared, techo o suelo, o fractura de puerta o ventana”. Las bandas organizadas y especializadas en este tipo de delitos pueden ser imputadas por robo con fuerza, robo o hurto de vehículos y un delito contra la seguridad vial, en el mejor de los casos, cuando tratan de huir temerariamente por vías urbanas.

Económicamente es un delito cuyo botín es muy rentable; mercancías de precio medio-alto y de fácil salida en el mercado (joyas, relojería, cosmética, ropa, etc.), vendidas a precios irrisorios.

Adicionalmente, es difícil que el comprador final sea imputado por un delito de receptación (comprar con ánimo de lucro mercancías provenientes de delitos contra el patrimonio), lo que constituye el plus adicional para que los ciudadanos de a pie, compren a precio de saldo bienes de consumo que de otra manera no hubiesen adquirido.

Por otro lado, los comerciantes impotentes poco pueden hacer excepto poner bolardos, lunas blindadas, rejas, etc. Jurídicamente, la casi total impunidad de estos delincuentes es alarmante. Si bien estas bandas son organizadas y multireincidentes, no es menos cierto que a pesar del trabajo de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, las sentencias judiciales son por lo general poco persuasivas debido a las penas impuestas.

*Beatriz Hernández Abreu es directora del buffete Hernández Abreu Abogados.

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