Absuelta la mujer acusada de arruinar y maltratar a dos ancianas de Goya

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C. Linares.- La Audiencia Provincial de Madrid ha absuelto a Ana Feliz, la mujer colombiana de 51 años acusada de estafar casi 240.000 euros a las dos hermanas ancianas a las que cuidaba en un piso de la calle Goya, y para quien la Fiscalía pidió siete años de cárcel. Cinco meses después del juicio, se ha determinado que ni hubo estafa ni trato degradante: las imputaciones no estaban debidamente acreditadas.

Los magistrados de la sección primera de la Audiencia madrileña han considerado que las ancianas dispusieron de su dinero sin que conste que el destino del mismo no fuera el de sus propios gastos, por lo que absuelven a Ana Feliz G.A. del delito de estafa continuada y del delito contra la integridad moral porque las acusaciones contra ella sobre que ejerció un trato degradante contra ellas “carecen de intensidad suficiente”.

Ana Feliz estuvo en prisión por ello entre el 26 de julio de 2010 y el 22 de julio de 2011. Así fueron los hechos:

El 1 de julio de 2005, dos adineradas hermanas octogenarias que vivían en la calle Goya, María del Carmen y María Teresa M. P., contrataron a Ana Feliz García de Aguirre, de 51 años, para que las cuidara, al no poder valerse por sí mismas. En menos de cuatro años, la cuidadora les robó 239.754,53 euros, les hizo mudarse a dos casas diferentes con peores condiciones e hizo desaparecer las joyas y otros objetos que valor que guardaban en la caja fuerte de un banco.

El 28 de noviembre de 2009 un incendio ocurrido en la última vivienda en la que les hizo vivir se cobró la vida de una de las hermanas y la cuidadora ingresó en prisión el 26 de julio del año siguiente. Ésta es la historia de la mujer para la que el fiscal pide siete años de cárcel por un delito continuado de estafa y otro contra la integridad moral y cuyo juicio tendrá lugar este jueves 10 de noviembre en la Sección Primera de la Audiencia Provincial.

Cuando Ana Feliz llegó a encargarse del cuidado de las hermanas estafadas, de 81 y 82 años en aquel momento, éstas residían en un piso de renta antigua de la calle Goya por cuyo alquiler pagaban 500 euros mensuales. Al conocerlas, y con el paso del tiempo, descubrió que las ancianas disponían de una holgada situación económica y tenían abiertas varias cuentas bancarias en diferentes entidades con importantes ahorros, además de varios fondos de inversión.

Viendo lo que podía obtener de ellas, logró enturbiar la relación de las mujeres con su familia y empezó a ser ella quien acompañaba al banco a una de las dos: a la única que podía caminar (la otra sufría una enfermedad degenerativa medular que la obligaba a estar postrada en una cama).

La estafadora descubrió que, si las ancianas abandonaban el piso de renta antigua en el que vivían, recibirían una indemnización de 36.000 euros así que, al año de trabajar con ellas, les hizo abandonar su casa de toda la vida y se embolsó esa cantidad. Escogió para ellas un piso cercano al anterior por el que les hizo pagar 1.500 mensuales, el triple de lo que pagaban por el de renta antigua, y se instaló en dicho piso, al que se llevó a vivir también a su hija y una nieta.

Logró que las ancianas contrataran también a su hija pero, aún estando dos mujeres al cuidado de las ancianas, éstas empezaron a estar desatendidas, en una casa que carecía del correcto estado de limpieza e higiene. “Se fue produciendo un paulatino empeoramiento de la vida de las ancianas, adoleciendo tanto las mismas como la vivienda de problemas de limpieza”, afirma el fiscal.

El siguiente paso fue abandonar el barrio de Salamanca para llevarlas a un piso de 60 metros cuadrados sin calefacción y en dudosas condiciones de salubridad en la Calle Adanero (Campamento, junto a la A-5), muy cerca de donde residía la pareja sentimental de la cuidadora, haciéndoles creer que era de su propiedad. En aquel piso, “María del Carmen dormía en el salón por la falta de espacio y recibía reiterados insultos por parte de la acusada, quien le decía ‘mongólica, eres una mimada y una consentida”, asegura el fiscal.

Consiguió que la autorizaran a hacer uso de las cuentas bancarias y las convenció para que pidieran dinero a familiares que vivían en el extranjero, a través de transferencias internacionales. En total, Ana Feliz se apoderó de 239.754,53 euros: un dinero extra al que había que sumar su sueldo y el de su hija y quizá el de los muebles y las joyas de las ancianas, cuyo paradero se desconoce.

María del Carmen murió en un incendio de la vivienda de la calle Adanero el 28 de noviembre de 2009. El juicio se celebrará este jueves 10 de noviembre en la Sección Primera de la Audiencia Provincial.

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