Menos cara

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A. Pérez*.- El 11-M será ya una fecha para la historia más triste de España. Ese día nos dijeron que el fanatismo mata de forma cruel e indiscriminada. En aquellos días hicimos muchos votos y declaraciones para dar respuesta única y unida ante la violencia. Desde entonces, cada año, hay diversas y variadas convocatorias. Suelo asistir a las institucionales, porque entiendo que son las que deben representar a todos. No por ello descalifico otras, porque entiendo que hay mayores proximidades a la tragedia, si bien pienso como aquél, que nada de lo humano me es ajeno. Me gustaría, en todo caso, que una sola llamada recogiera todas las perspectivas.

Este año, además ha venido a sumarse cierta crispación por la convocatoria de una manifestación frente a la Reforma del Mercado Laboral. Fui a la manifestación convencido de su necesidad, como fui el 12 a condenar otra vez el terrorismo, y solidarizarme con las víctimas. Y rechazo también la hipocresía de quienes condenan una manifestación y lo hacen desde un púlpito de campaña electoral, sin ver la viga de su ojo.

Es compatible el dolor del recuerdo y la lucha por los derechos. El 11-M fue domingo y hubo liga, hipódromo, charangas, panderetas y bufones en las cadenas de televisión. Hubo fiestas, discotecas y prostíbulos. Hubo centros comerciales, negocios y caza turistas. Hubo lo de todos los días, y una manifestación, que es lo único que preocupó a los que dan clases de moral y ética. Son los que velan por los sentimientos y por lo correcto que, ¡oh casualidad!, coincide con sus formas de pensar y recursos para vivir. Harto estoy.

* Ángel Pérez Martínez es portavoz Grupo Municipal Izquierda Unida-Los Verdes

Ilustración: Patri Tezanos (Zonaretiro.com)

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